dilluns, 30 d’abril de 2018

EL NOMBRE QUE NOS CREA ( Luis Rosales)






A tí quisiera yo ponerte nombre,
te pondria nombre de Ciudad,
un nombre de país en donde no se hablase llengua alguna,
te pondria un nombre que pudiera habitarse y no decirse;
a ti que eres humilde y consiguiente
como el sobre de la carta de despedida que al cerrarle se pega a
nuestros labios
por un instante solo,
y nos retrasa
acaso para siempre
la ruptura;
a ti que me has creado y eres mi tiempo junto y mi alegria,
a ti quiero decirte una palabra sola:
nacer;
ése es tu nombre.

dijous, 29 de març de 2018

ELEGIA de MIGUEL HERNÁNDEZ



(En Orihuela, su pueblo y el mío, se
me ha muerto como del rayo Ramón Sijé,
con quien tanto quería.)

Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.

Alimentando lluvias, caracolas
y órganos mi dolor sin instrumento.
a las desalentadas amapolas

daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.

Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.

No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.

Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.

Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.

No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.

En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofes y hambrienta.

Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte a parte
a dentelladas secas y calientes.

Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte.

Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de las flores
pajareará tu alma colmenera

de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.

Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irán a cada lado
disputando tu novia y las abejas.

Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.

A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.



dilluns, 12 de març de 2018

CUANDO TE VAS

Cuando te vas,
nos dejas un profundo vacío.

Te fuiste, pero aún te quedas.
La muerte lo siega todo,
infunde sus profundos lazos.

Mas tu conservas la luz radiante,
la sonrisa que sale de tus labios.

Tu presencia permanece,
alojada en nuestra memoria.
Tu familia y amigos te recuerdan.

Es un hasta luego,
no un adiós.

PARA DECIRLO EN VOZ MUY BAJA



Oscuridad. esta dulzura
como un anillo sideral
de un tibio pacto es la envoltura
y la campana de cristal.

Tus manos heridas a tientas
como el delgado amanecer
y estos labios donde aposentas
la herida frágil del placer.

Con el susurro silencioso
de tus vestidos se desliza
mi tacto en ti, tan sigiloso
como una pálida sonrisa.

Sólo una luz en mi mirada:
la que tu cuerpo de oro enciende.
Vuelve a reinar, transfigurada,
la luz de un día adolescente ( Amor en vilo- Pere Gimferrer)

dimecres, 7 de març de 2018

EL AMOR DIFÍCIL



Quizás tú no me viste,
quizá nadie me viese tan perdido,
tan frío en esta esquina. Pero el viento
pensó que yo era piedra
y quiso con mi cuerpo deshacerse.

Si pudiera encontrarte,
quizá, si te encontrase, yo sabría
explicarme contigo.

Pero bares abiertos y cerrados,
calles de noche y día,
estaciones sin público,
barrios enteros con su gente, luces,
teléfonos, pasillos y esta esquina,
nada saben de ti.

Y cuando el viento quiere destruirse
me busca por la puerta de tu casa.

Yo le repito al viento
que si al fin te encontrase,
que si tú aparecieses, yo sabría
explicarme contigo.

(" Habitaciones separadas", Luis García Montero)

dilluns, 5 de març de 2018

ENCUENTRO

Ni tú ni yo estamos
en disposición
de encontrarnos.
Tú...por lo que ya sabes.
!Yo la he querido tanto!
Sigue esa veredita.
En las manos,
tengo los agujeros
de los clavos.
¿ No ves cómo me estoy
desangrando?
No mires nunca atrás,
vete despacio
y reza como yo
a San Cayetano
que ni tu ni yo estamos
en disposición
de encontranos( Federico García Lorca)